Qué ver en Castilla-La Mancha.

Panorámica de los molinos de viento de Consuegra por Kent Wang (Flickr)

Encuentra los mejores lugares en Castilla-La Mancha por sus Provincias

Que la comunidad castellanomanchega es un territorio de exuberante riqueza histórica y artística no debería sorprender a nadie. Sin embargo, muchos viajeros olvidan que hay mucho más que ver en Castilla-La Mancha que sus ciudades más conocidas como Toledo o Cuenca, ambas de incomparable belleza y declaradas Patrimonio de la Humanidad. Y es que, este paisaje de llanuras onduladas de color tierra y manchas de campos de trigo, olivares y viñedos que se extienden hacia un horizonte infinito, alberga lugares únicos que pueden pasar desapercibidos, pero que, una vez se conocen, se quedan grabados en la memoria.

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Qué ver en Castilla-La Mancha

Por estas tierras han pasado reyes, artistas, escritores y personajes de leyenda que han dejado su huella. Se ha escrito la historia de España y ésta late aún con fuerza en cada uno de sus rincones. Una tierra de gentes sencillas y hospitalarias. que igual no destaca entre los lugares más visitados en España, pero esconde un potencial turístico irresistible. Aquí te dejamos con nuestra selección de imprescindibles que no debes perderte en cualquier viaje a Castilla-La Mancha:

  • Qué ver en Toledo: considerada por diversas guías y reportajes como una de las ciudades más bonitas del mundo, la capital toledana es una ciudad que merece mucho más tiempo del que le dedican los viajeros. Aquí coincidieron y convivieron cristianos, judíos y árabes, motivo por el que es conocido como la "ciudad de las tres culturas". Por eso no sólo hay que ver su impresionante Catedral y la plaza de Zocodover, también merece la pena visitar el Alcázar, acercarse hasta la antigua judería o conocer las dos únicas sinagogas que se mantuvieron después de la expulsión de los judíos de la ciudad. Recomendamos también la visita al Museo del Greco y, como no, perderse por las calles del casco antiguo, con sus terrazas siempre animadas.
  • Qué ver en Albacete: situada en plena llanura manchega se extiende la ciudad de Albacete, la más poblada de la comunidad. Entre la oferta cultural de la urbe destaca la Catedral de San Juan Bautista, de construcción gótica e influencias barrocas, además del Antiguo Convento de la Encarnación y la Posada del Rosario. Además, al sur de la provincia se extienden las Sierras de Alcaraz y del Segura, que ofrecen al visitante lugares únicos como los Calares del Río Mundo y pueblos como Liétor, Riópar y Alcaraz, rodeados de paisajes verdes y montañas.
  • Qué ver en Ciudad Real: esta ciudad fundada por el rey Alfonso X El Sabio, al cual se deben construcciones como la catedral de Santa María del Prado o la iglesia de San Pedro, ofrece atractivos de sobra para una breve escapada a Castilla-La Mancha. Otros atractivos de la ciudad son el Palacio Medrano, el edificio del Ayuntamiento, el Museo Provincial y la Casa de Hernán López. Además, los amantes de la naturaleza tienen desde la capital una escapada ideal para descubrir dos de los más importantes espacios naturales que ver en Castilla-La Mancha: el Parque Nacional de la Tablas de Daimiel y el Parque Nacional de Cabañeros.
  • Qué ver en Cuenca: la ciudad es conocida por sus casas colgadas, uno de los imprescindibles que ver en Castilla-La Mancha. Estas casas, icono conquense por excelencia, están datadas del siglo XV y han sido declaradas Patrimonio de la Humanidad junto a su casco antiguo fortificado. Pero los atractivos de la ciudad no acaban ahí, también te recomendamos la visita a la Plaza Mayor, presidida por el edificio del Ayuntamiento (1733) y con hermosos portales porticados. No te vayas de la ciudad tampoco sin visitar la Catedral, alzada en el siglo XII sobre la anterior mezquita aljama y el Palacio Episcopal, anexo a la seo conquense y sede del museo diocesano.
  • Qué ver en Guadalajara: quizás sea una de las ciudades más desconocidas de España, pero alberga en sus calles monumentos de notable valor histórico. Destacan el Palacio del Infantado, un edificio de estilo gótico con elementos renacentistas y la concatedral de Santa María de la Fuente la Mayor, construida durante el siglo XIV sobre una antigua mezquita. Pero Guadalajara es también una ciudad tranquila e ideal para un fin de semana de relax, pues cuenta con más de dos millones de metros cuadrados de espacios ajardinados y diversas alternativas de ocio.

Pese a que la comunidad es bastante extensa, podríamos decir que en general presenta un clima mediterráneo, atenuado en buena parte de su territorio por la altitud. Las temperaturas más frías se registran en invierno, donde puede haber bastante amplitud térmica. Es por eso que la mejor época para viajar a Castilla-La Mancha es de marzo hasta octubre, cuando podrás disfrutar de un clima agradable y escasas lluvias, el contexto ideal para exprimir cada día de tu viaje al máximo y descubrir infinidad de lugares que te dejarán con la boca abierta. Los meses de septiembre y octubre pueden ser ideales para ir de excursión por sus parques naturales y sus pintorescos pueblos.

También puede ser una fantástica idea visitar la comunidad de Castilla-La Mancha durante sus fiestas más destacadas. La Feria de Albacete, la Semana Santa y Tamborada de Hellín, la Semana Santa de Cuenca, la Semana Santa de Toledo, la Semana de Música Religiosa de Cuenca y las Fiestas Mayores de Almansa, conocida como de "Moros y Cristianos", son todas ellas Fiestas de Interés Turístico Internacional y un buen motivo para descubrir la rica cultura castellanomanchega. Además, también merece la pena el Carnaval de Villarrobledo en la provincia de Albacete y las Fiestas del Vino de Valdepeñas, en Ciudad Real.

Tras Castilla y León y Andalucía, Castilla-La Mancha es la tercera comunidad autónoma más extensa de España. Piensa que algunas de sus ciudades como Toledo o Cuenca requieren de una pausada visita de varios días y que, además, a lo largo de toda la región se multiplican los lugares y pueblos de interés en los que podrás perderte durante horas. De esta manera necesitarás al menos 1 0 2 semanas para visitar los lugares más interesantes que ver en Castilla la Mancha. Y, aún con todo, solamente conocerás una pequeña parte de la región. Una gran opción es hacer una ruta por la comunidad haciendo noche en ciudades como Toledo, Cuenca, Guadalajara y Ciudad Real, aprovechando para dedicar 1 día o 2 a cada ciudad y otro a los lugares de interés de los alrededores.

Más allá de las grandes ciudades castellanomanchegas, la comunidad ofrece otro buen montón de pueblos de gran atractivo patrimonial. Puede que no sean tan conocidos, pero son igualmente encantadores y perfectos para organizar una ruta. Aquí te dejamos alguno de los mejores rincones que ver en Castilla-La Mancha:

  • Almagro: este pueblo con título de ciudad aparece siempre en las listas de los más bonitos de la comunidad. Y no es de extrañar, pues situarse en su impresionante Plaza Mayor, rodeada de balcones y galerías porticadas a modo de plateas populares, es todo un viaje en el tiempo. En una de las casas que da a la plaza se descubrió el mejor de los corrales de comedias del siglo XVII, motivo por el que hoy la localidad celebra cada año el Festival de Teatro Clásico. A lo largo de sus calles el viajero también podrá disfrutar de diversos palacios señoriales, como el de los Condes de Valdeparaíso, el Palacio de los Marqueses de Torremejía o el de los Fúcares.
  • Sigüenza: este pueblo de Guadalajara de aires medievales y trazado árabe desprende historia por todos sus costados. No en vano, ya se ha convertido en uno de los imprescindibles que ver en la comunidad de Castilla-La Mancha. Entre sus monumentos más importantes se encuentran el castillo, hoy convertido en Parador de Turismo y, la catedral de Santa María de Sigüenza, datada del silgo XII y famosa por su torre del Gallo. Sin duda, un destino ideal para una escapada de fin de semana.
  • Alcalá del Júcar: quizás uno de los pueblos más bonitos de Castilla-La Mancha y también de toda la geografía española. Alcalá del Júcar ha sabido conservar perfectamente su legado histórico, destacando por su urbanismo medieval. En sus calles no destacan los grandes monumentos (que los hay), sino su arquitectura popular, caracterizada por sus casas blancas encaramadas sobre la hoz del río Júcar.
  • Campo de Criptana: este pueblo es conocido por ser el escenario principal donde el valeroso caballero Don Quijote de La Mancha luchaba contra unos gigantes que no eran más que molinos de viento. Hoy en día en el Cerro de la Paz se conservan muchos de esos molinos. Pero no es todo lo que este pueblo tiene que ofrecer al visitante, ya que posee un casco antiguo de casas blancas y calles empedradas de lo más encantador. No te pierdas la visita al barrio del Albaicín criptano, desde donde se puede disfrutar de unas vistas privilegiadas de los molinos que por la noche parecen gigantes iluminados.
  • Consuegra: esta localidad toledana, de inconfundible sabor manchego, es otro de los imprescindibles que ver en cualquier por la comunidad de Castilla-La Mancha. Conocido como "el último pueblo de La Mancha", aquí también se conservan varios de los molinos de viento asociados a las aventuras del Quijote. De hecho, han llegado a nuestros días 12 molinos construidos en el siglo XVI en la cima del Cerro Calderico. Merece la pena también la visita al Castillo de la Muela, construido entre los siglos X y XIII y la Plaza de España comanda por el hermoso edificio del ayuntamiento, de estilo renacentista.
  • Brihuega: este coqueto pueblo es una de las visitas obligatorias en la comarca de La Alcarria en Guadalajara, de la cual es la capital. La localidad tiene como principal atractivo el Castillo de la Piedra Bermeja, que domina la estampa y es visible desde cualquier lugar. Pero hay mucho más, desde numerosas muestras de templos románicos y góticos, pasando por palacios e incluso tramos de las antiguas murallas construidas entre los siglos XI y XII.
  • Atienza: ubicado en la comarca de la serranía de Guadalajara, este pueblo es uno de esos lugares que hay que ver en Castilla-La Mancha una vez en la vida. Y es que una vez en sus calles encontraremos un lugar donde parece que no han pasado los siglos. Destaca principalmente su castillo, de aires misteriosos y alzado sobre un promontorio rocoso. Pero eso no es todo. De la época gloriosa de Atienza da buena cuenta su amplio patrimonio histórico y artístico, que se traduce en decenas de iglesias, palacios y casas señoriales concentrados en torno a sus dos principales plazas: la de España y la del Trigo.

Rutas de 1 día

Visitas guiadas: en varias de las ciudades y pueblos más emblemáticos de Castilla-La Mancha se llevan a cabo diversos free tours y actividades que pueden hacer del viaje algo muy provechoso. Alguno de los tours gratuitos guiados más interesantes son el free tour por Cuenca, el free tour por Toledo y el free tour por Guadalajara.

Rutas de más de 1 día

Ruta de Don Quijote: que duda cabe de que esta legendaria ruta es una de las cosas que hacer y ver en Castilla-La Mancha sí o sí. El itinerario recorre las cinco provincias de la región, poseedoras de más de 2.000 elementos de interés cultural y decenas de ecosostemas de gran valor ambiental. Entre las principales joyas culturales, históricas y artísticas se encuentran lugares como el castillo de Almonacid de Toledo, el castillo de Peñas Negras, los molinos centenarios de Criptana y Consuegra, la Cueva de Montesinos, el castillo de Rochafrida, el castillo de Montizón, el Corral de Comedias de Almagro, el castillo de Salvatierra y un sinfín de monumentos más. Además, el recorrido también permite descubrir varios espacios naturales de interés como el Parque Nacional Cabañeros (Ciudad Real y Toledo), el Parque Nacional Tablas de Daimiel (Ciudad Real), el Parque Natural Hayedo de Tejera Negra (Guadalajara), el Parque Natural Calares del Río Mundo (Albacete), el Parque Natural Serranía de Cuenca (Cuenca) y el Parque Natural Las Lagunas de Ruidera (Ciudad Real y Albacete).

Camino de La Manchuela: esta ruta permite descubrir el patrimonio arquitectónico de la provincia conquense. El recorrido, que comienza en la ciudad de Cuenca, invita a un viaje sosegado haciendo parada en pueblos pintorescos como Valeria, Manchuela, Hoz de Río Gritos, Alarcón o Villanueva de la Jara.

Ruta de la Arquitectura Negra: se trata sin duda de las mejores cosas que ver en Castilla-La Mancha, una ruta ideal para hacer en coche y conducir de forma relajada dejándose llevar por los paisajes. La ruta lleva al viajero por pueblos de arquitectua singular como Campillo de Ranas, Valverde de los Arroyos o Majaelrayo entre otros, todos ellos rodeados de un bello entorno natural y de profunda esencia manchega.