Camino Inglés

Etapas

6

Inicio

Ferrol (A Coruña)

Longitud

119 km

El Camino Inglés, también llamado Camino de Santiago de los Ingleses, es la primera ruta marítima histórica con destino en Santiago de Compostela. Desde los siglos XII al XV, los puertos de Ferrol y A Coruña, actuales puntos de inicio, vieron el desembarco de miles de peregrinos europeos, principalmente británicos, escoceses e irlandeses. Una vez llegados a Galicia, iniciaban la peregrinación por tierra hasta llegar junto al Apóstol Santiago.

Pero no solo peregrinos ingleses transitaban este Camino de Santiago desde las costas coruñesas hasta Compostela. En realidad, el conocido como Camino Inglés, con sus variantes desde A Coruña o Ferrol, era en la época medieval un compendio de itinerarios recorridos por los cristianos ingleses, pero también por escoceses, irlandeses, flamencos, neerlandeses, alemanes, islandeses o suecos. De esta manera, eran variadas las ciudades de partida y no menos variados los destinos, muchas veces elegidos debido a los rigores del viaje. No extraña así que puertos como Noia, Muros o Fisterra recibiesen a cientos de romeros, que posteriormente se encaminaban a Santiago por los antiguos Caminos Reales y otros senderos conocidos.

¿Por qué hacer el Camino de Santiago Inglés?

Poco más de 110 kilómetros separan Ferrol de Santiago de Compostela. Un recorrido repleto de patrimonio y naturaleza que aún conserva ese espíritu jacobeo de antaño. Una aventura auténtica que cada año atrae a más peregrinos. A continuación, te contamos los motivos que han convertido a esta ruta jacobea en una de las más encantadoras:

  • Bien comunicado: pocos caminos a Santiago cuentan con tan buenas comunicaciones como el Camino Inglés. Ferrol y A Coruña están perfectamente comunicadas por tierra y esta última tiene además un aeropuerto con conexiones nacionales e internacionales. Además, a la llegada a Compostela también tendremos otro aeropuerto excelentemente comunicado.
  • Bien señalizado: la señalización de la ruta jacobea inglesa es suficiente gracias a las clásicas flechas amarillas y los hitos de la Xunta de Galicia. La mayoría se encuentran bien ubicados y con buena visibilidad, excepto en algunos tramos urbanos de las ciudades de Coruña y Ferrol.
  • Buena infraestructura de servicios: la disponibilidad de alojamiento y servicios han aumentado exponencialmente a la par que la popularidad de la ruta. Hoy en día la oferta de hospedaje incluye cinco albergues públicos, además de una adecuada oferta privada de hospedaje capaz de cubrir todas las necesidades del peregrino.
  • Un camino fácil: cuando se trata de peregrinar no debería buscarse lo fácil. Y es que el camino es un viaje espiritual, no una competición o una atracción. Pero no se puede negar que otra de las grandes ventajas del itinerario jacobeo inglés es su longitud: 3 o 4 días desde A Coruña y entre 6 o 7 desde Ferrol, dependiendo de lo largas que quieras hacer las etapas. No se necesitan 15 días de vacaciones ni una semana completa, incluso en un puente largo podrás asomarte a la experiencia de la peregrinación más auténtica. Además, al no discurrir por lugares de montaña no requiere de una gran preparación física previa. La mayoría de etapas son relativamente sencillas y además podrás planificar el recorrido de acuerdo a tu condición física aprovechando la numerosa cantidad de servicios disponibles.
  • Tranquilidad: si ya has hecho el Camino Francés o tal vez hayas advertido la excesiva masificación que se da, particularmente en verano. Algo que también sucede en menor medida en el Camino Portugués. En cambio, esto no ocurre todavía con el Camino Inglés, una ruta fuera de las grandes masificaciones, pero con la cantidad suficiente de albergues para no andar a las prisas peleando por llegar el primero al final de la etapa.
  • Preciosos paisajes y lugares: pocas rutas de senderismo permiten en menos de una semana pasar de la belleza de la costa ártabra a la magia del interior gallego más rural, rodeados de bosques centenarios y verdes prados. Además, la ruta recompensa al romero con ciudades poseedoras de algunos de los cascos antiguos más bonitos y mejor conservados de la península.

Conoce la historia del Camino Inglés

El Camino de Santiago Inglés nació en la Edad Media gracias a la posición estratégica de los puertos del norte de Galicia. En los primeros compases del fenómeno jacobeo, quienes querían visitar al apóstol desde las islas británicas o el norte de Europa hacían un largo viaje que a veces podía llegar a los 5 meses de duración. Primero cruzaban los mares del Océano Atlántico para continuar después una larga ruta a pie por los caminos franceses y españoles. Una travesía azarosa y llena de riesgos, como los maleantes de diverso pelaje que poblaban los senderos de la época.

Es por ello que la ruta anfibia inglesa, nacida al calor de los intercambios comerciales entre España e Inglaterra se convirtió en una travesía práctica y segura, lo que animó a las gentes pudientes de la época a peregrinar a Compostela. Los puertos de salida fueron de lo más variado. En Inglaterra, Bristol, Newcastle, Londres o Southampton aportaron cantidades numerosas de devotos cristianos, de igual forma que Galway o Dublín en el caso de los peregrinos irlandeses.

A la popularidad del Camino Inglés contribuyeron también las Cruzadas, los Caballeros Templarios y las peregrinaciones a Jerusalén de los siglos XI y XII, que aprovechaban las escalas en A Coruña para visitar Santiago de Compostela y pedir al Apóstol protección. También el monje islandés Nicolás Bergsson documentó su viaje a pie desde Islandia hasta Roma pasando por Santiago, una proeza que llevó a cabo en 5 años, desde 1154 hasta 1159.

Tras su época de mayor esplendor, la reforma luterana (que rechazaba las peregrinaciones) y los conflictos de Inglaterra con la Iglesia Católica, sumieron a esta ruta en el olvido. Tanto fue así que, durante los siglos XVIII y XIX, el paso de peregrinos llegó a ser testimonial. Como otros caminos menores, el Camino Inglés no fue recuperado hasta la década de los 90 gracias al esfuerzo de las instituciones públicas y las asociaciones de Amigos del Camino.

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Camino Ingles Mapa

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Camino ingles Perfil de etapas

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Las Etapas del Camino Inglés

Etapa Recorrido KM Dificultad Conocer Etapa
1 Ferrol – Neda 15,3 Media
2 Neda – Pontedeume 12,4 Media
3 Pontedeume – Betanzos 19,7 Media
4 Betanzos – Bruma 24 Alta
5 Bruma – Sigüeiro 24,4 Media
6 Sigüeiro -Santiago de Compostela 15,7 Baja
 
Preguntas Frecuentes sobre el

Camino Inglés

Claro que no, puedes iniciar y finalizar el Camino de Santiago Inglés desde donde te apetezca. Sin embargo, teniendo en cuenta que es una ruta muy corta (poco más de 100 kilómetros) lo adecuado es hacerlo desde Ferrol, punto de inicio clásico y situado a distancia de sobra para obtener la Compostela. Es más, nosotros te recomendamos que, si tienes el tiempo suficiente, hagas las dos variantes del Camino. Esto te llevará a salir de la ciudad ferrolana hasta la localidad de Bruma, punto de intersección con la variante coruñesa. Desde ahí podrás tomar algún transporte hasta A Coruña, desde donde al día siguiente podrás emprender camino a Compostela pasando de nuevo por Bruma.

El Camino Inglés es la vía jacobea más corta de todas las conocidas. La ruta se compone de 6 etapas que suman una distancia total aproximada de 112 kilómetros. Da comienzo en la ilustrada ciudad de Ferrol y finaliza en la capital gallega, Santiago de Compostela. Si eres de los que disfrutas el camino pedaleando, te interesará saber que la ruta jacobea inglesa no reúne el mínimo de kilómetros suficiente para hacerlo en bicicleta y obtener la Compostela. En cualquier caso, el planning de etapas que te ofrecemos es solo orientativo. Serás tú el que organices como quieras tu aventura con la información y los consejos de caminoon.com

El Camino Inglés, como el resto de rutas, puede hacerse en cualquier momento del año, pues los albergues públicos no cierran, teniendo siempre asegurado el alojamiento y una buena infraestructura de servicios. De hecho, con su auge, se han multiplicado los albergues y hospedajes que ofrecen pernocta a precios asequibles.

Debido a su proximidad al mar, que suaviza notablemente las temperaturas, lo cierto es que puedes plantearte hacer el Camino de Santiago de los Ingleses cuando quieras. Una genial idea puede ser hacerlo en primavera y verano y aprovechar los largos días soleados para descubrir a fondo los lugares por donde pasa. En caso de hacerlo en otoño o invierno, el peregrino deberá tener en cuenta los frentes atlánticos que descargan lluvia frecuentemente en Galicia.

En contraposición a la mayoría de vías jacobeas, curiosamente, el Camino Inglés es uno de los más cortos y que menos territorios cruza. De hecho, durante los más de 110 kilómetros de trazado, el peregrino no saldrá de la provincia de A Coruña y de la Comunidad Autónoma de Galicia.

Teniendo en cuenta los datos proporcionados por la Oficina del Peregrino de Santiago, durante el año 2019 finalizaron el Camino Inglés un total de 5.686 personas, un 4,10% del total Estos datos junto a los de años anteriores, vienen a confirmar el progresivo interés por esta ruta jacobea, en la actualidad la que más crece con diferencia y ya la sexta preferida por los peregrinos, superando a otras rutas históricas como el Camino Sanabrés.

Sin embargo, estos datos pueden llegar a ser algo engañosos. Y es que sólo reflejan los peregrinos que recogen la Compostela, sin contabilizar a los que hacen el camino desde A Coruña o a los que haciéndolo desde Ferrol no solicitan este documento (más de los que se piensa), por lo que la cifra real de peregrinos seguramente sea superior.

Gran parte del encanto del Camino Inglés radica en sus contrastes, que combinan los paisajes marineros de las rías de Ferrol, Ares y Betanzos con otros tramos rurales y solitarios, salpicados de pequeñas aldeas ganaderas. La ruta también visita varios pueblos y ciudades de gran importancia histórica.  Además de las bonitas ciudades de A Coruña y Ferrol, el romero tendrá la ocasión de conocer la villa de Pontedeume, vinculada a la poderosa familia Andrade, y Betanzos, una de las villas más encantadoras de toda Galicia.

Por último, para todos aquellos que tengan tiempo de sobra recomendamos encarecidamente desviarse de la ruta inglesa en Pontedeume y visitar el Parque Natural Fragas do Eume, un espectacular y enorme bosque atlántico costero que atrae a miles de senderistas y apasionados de la naturaleza. ¡Un plan perfecto!

El Camino Inglés regala al visitante una experiencia de una semana en la Galicia más bella y agreste. Sin embargo, pese a su reducido recorrido y duración, lo cierto es que esta ruta guarda muchos más secretos, curiosidades e historias de las que puedas imaginar. A continuación, te contamos algunas de las que te convencerán de llegar hasta Santiago a través de este singular recorrido:

  • Pocos ciclistas: pese a su perfil poco exigente y el buen estado del firme, ideal para los amantes del ciclismo de montaña, lo cierto es que son muy pocos los ciclistas que completan la ruta. ¿El motivo? Pues su longitud, menor de los 200 kilómetros necesarios para conseguir la Compostela y su facilidad, pues cualquier ciclista algo entrenado es capaz de hacer la ruta en apenas dos días. No obstante, pese a estas circunstancias, siempre nos podemos encontrar a alguien pedaleando camino a Santiago.
  • Camino Inglés… e Irlandés: si bien la ruta se ha conocido desde siempre como Camino Inglés, lo cierto es que esta denominación oficial nunca contentó del todo a los peregrinos irlandeses, que creían que debería llamarse «Camino de los ingleses y los irlandeses». Un nombre que reconocía la aportación de este pueblo a la peregrinación jacobea, casi tanta como la de los propios ingleses, como revelaban los registros de barcos y pasajeros en los puertos gallegos. De hecho, en pleno siglo XXI, la tendencia se mantiene y los peregrinos llegados de Irlanda son también casi tantos como los venidos de Inglaterra.
  • El boom jacobeo tierras británicas: fue tal el fenómeno de las peregrinaciones en las islas británicas que se llegaron a construir más de 600 templos, lo que fomentó también el interés de los cristianos de peregrinar a la tumba del Apóstol, hallada en la remota Galicia. La concesión de los privilegios jubilares a Compostela no hizo más que incrementar el deseo de muchísimos peregrinos europeos (ingleses, irlandeses, galeses, escoceses, bretones, neerlandeses, alemanes, etc) por obtener la indulgencia plenaria.

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